No tenía idea de dónde estaba,
pero estaba.
Estaba saboreando tu ausencia
tu ausencia que sabe a limón con canela.
Sin azúcar.
Sin azúcar que pruebe que valió la pena.
Entonces la lluvia mojó mis pensamientos
Una vez más el cielo lloró por mí
Porque de mi rostro no verás nunca lágrimas salir.
Nunca sabrás lo que pude dar
Nunca podrás mi música escuchar
Y clamar que es tuya
Clamar a los 4 vientos la ironía de su existencia
Es más, tal vez nadie lo quiera vivir
Quizás al final sólo sea para mi
Me quedaré con tus cartas no escritas
escucharé yo mi prosa y mi poesía
Te irás en la niebla como luz espectral
Tal como llegaste del abismo
Te irás ahora en una espiral
Tu voz quedará como imaginación y no recuerdo
Si sucediste o no es dilema del sueño
Yo, me dedico a dejarlo pasar
Yo, me dedico a olvidar
Soy la dama del abandono
Mentiras, omisiones
Al final sólo son conclusiones
de la misma frase con diferentes palabras
Yo escogí caer,
ahora tengo otra herida por coser
...........................Entre tu arte y mi arte... prefiero mearte
miércoles, 13 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Sombras
Y entonces me hallé caminando en un sendero rodeado por árboles. Todo se veía tan verde, lleno de paz, el aire estaba fresco pero no frío. Y yo caminaba a lo largo de esa suntuosa avenida de belleza natural, pensando en nada y recordando todo, escuchando al propio aire respirarse a sí mismo. Y una vez más regresaste a mi mente, como un impulso eléctrico generado por mi cerebro. Ese impulso mental que me hace querer besarte cada vez que te veo, el mismo impulso eléctrico que me lo impide y me hace saludarte con aquélla voz tímida y escondida.
Y mientras pensaba en ti, al tiempo que pensaba en el pensar y no pensaba en nada, caminaba saboreando el olor de las hojas secas, acelerando el paso para llegar más pronto a mi destino. Pero después de poco tiempo, el sol comenzó su viaje por el horizonte, dejando atrás la luz cálida y trayendo penumbras y tonos grisáceos a mi escenario. Andaba cada vez más rápido, sin mirar hacia atrás, pues siempre he tenido la superstición de que es malo voltear mientras caminas.
Y dejé de pensar en ti para pensar en las sombras, que me siguen apenas el sol se va dando paso a la noche. Comencé a sentir escalofríos por todo mi cuerpo, mi corazón latía más rápido que de costumbre y cuando me di cuenta, ya había comenzado a correr. Y ellas venían detrás, con su tremenda oscuridad y su frialdad peor que la muerte, venían como el sonido del trueno y la marea, mezclados en una masa sin fin de abismos y dolor, venían, cada vez más rápido y dispuestas a alcanzarme.
Y mientras pensaba en ti, al tiempo que pensaba en el pensar y no pensaba en nada, caminaba saboreando el olor de las hojas secas, acelerando el paso para llegar más pronto a mi destino. Pero después de poco tiempo, el sol comenzó su viaje por el horizonte, dejando atrás la luz cálida y trayendo penumbras y tonos grisáceos a mi escenario. Andaba cada vez más rápido, sin mirar hacia atrás, pues siempre he tenido la superstición de que es malo voltear mientras caminas.
Y dejé de pensar en ti para pensar en las sombras, que me siguen apenas el sol se va dando paso a la noche. Comencé a sentir escalofríos por todo mi cuerpo, mi corazón latía más rápido que de costumbre y cuando me di cuenta, ya había comenzado a correr. Y ellas venían detrás, con su tremenda oscuridad y su frialdad peor que la muerte, venían como el sonido del trueno y la marea, mezclados en una masa sin fin de abismos y dolor, venían, cada vez más rápido y dispuestas a alcanzarme.
martes, 29 de diciembre de 2009
Magic place, frantic lake
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
Cuando poso mi vista en el agua de cristal
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
Cuando en su reflejo está el dilema existencial
El sol se refresca alegre en aguas sinceras
Los niños se sienten seguros al encontrar el fondo
Pueden verse las figuras de peces enteras
Su belleza está en que no es tan hondo
Me pregunto si carezco de sinceridad
O si mi mirada es todo excepto estrecha
Me pregunto si lo digo con honestidad
O si de camino soy solo una brecha
Luz, luz que dar, que compartir
Y tratar de esconder
Lo que el viento grita por el norte
Llorar sin nunca perder el porte
Saben, si buscan, lo que encontrarán
La superficie no es más que un portal
A lo que la transparencia del agua ya reveló
O que el colorante trató de desaparecer
De que me sirve fingir misterio
O de que me sirve ser sincera
Si sabes, pero nunca sabrás nada
Serán simples conjeturas lanzadas al fuego
Una sonrisa cálida
Una mirada fría
Una broma sincera
Una lágrima engañosa
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
Cuando poso mi vista en el agua de cristal
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
O una vez más, soy fácil de engañar
Cuando poso mi vista en el agua de cristal
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
Cuando en su reflejo está el dilema existencial
El sol se refresca alegre en aguas sinceras
Los niños se sienten seguros al encontrar el fondo
Pueden verse las figuras de peces enteras
Su belleza está en que no es tan hondo
Me pregunto si carezco de sinceridad
O si mi mirada es todo excepto estrecha
Me pregunto si lo digo con honestidad
O si de camino soy solo una brecha
Luz, luz que dar, que compartir
Y tratar de esconder
Lo que el viento grita por el norte
Llorar sin nunca perder el porte
Saben, si buscan, lo que encontrarán
La superficie no es más que un portal
A lo que la transparencia del agua ya reveló
O que el colorante trató de desaparecer
De que me sirve fingir misterio
O de que me sirve ser sincera
Si sabes, pero nunca sabrás nada
Serán simples conjeturas lanzadas al fuego
Una sonrisa cálida
Una mirada fría
Una broma sincera
Una lágrima engañosa
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
Cuando poso mi vista en el agua de cristal
Me pregunto si todos ven lo que yo veo
O una vez más, soy fácil de engañar
lunes, 28 de diciembre de 2009
El nombre del viento
Nunca había tenido este sentimiento, o tal vez sí, pero no me acuerdo. Pero es tan fuerte que me invade la necesidad de compartirlo, incluso de compartirlo con un ordenador y un montón de lectores inexistentes. No confío en mis impulsos, a pesar de ser impulsiva por naturaleza. Pero uno no puede controlar lo que siente, y lo que siento ahora es muy difícil de describir.
Luego de la monotonía y la soledad, me quedaba un recuerdo en la cabeza. No era vano, ni sutil. Era como un taladreo constante, una imagen que se niega a salir, por más que apretara el botón de cambiar de diapositiva.
Entonces vino. Llegó y se fue, sin inmutarse, sin saber lo que pasaba dentro de mi. Al verlo entrar un par de manos heladas oprimieron mi pecho, mientras otra estrujaba mi estómago. Un cosquilleo recorrió cada centímetro de mi piel. Salí de la habitación pensando que si verlo provocaba la reacción, alejarme la pararía.
Al llegar al tocador noté que mi corazón había acelerado su ritmo considerablemente, podía oir su palpitar acompañado de mi ruidosa respiración. Miedo. No, algo más que eso. Algo que no es dulce como el amor, pero que no es odioso como el miedo, una situación intermedia que tuviera que ver con el posible rechazo de una estrella inalcanzable.
Como instinto femenino, me miré al espejo para corroborar que la imagen que ofrecía era decente, si no es que atractiva. Respiré y bajé con cautela, pensando cada uno de mis pasos. Un saludo cordial, un poco de plática y después: silencio. Esa clase de silencio que congela la sangre y detiene el reloj a tu alrededor. Noté como el silencio atrajo de nuevo las manos invisibles que comenzaron a oprimirme, así que me precipité a llenar ese silencio con anécdotas vacías e historias vagas.
Noté su mirada sobre mi como la de un inquisidor. Me ruboricé y cesé mi barullo al instante. HIzo mención sobre el clima, se disculpó por que su estado no era del todo agradable, y sólo deseaba estar solo. Así como vino, se fue.
Vi el ondear de su capa salir por la puerta principal y fingí indiferencia, dándole otro trago a mi copa. Traté de no hacer la más mínima señal de debilidad y subí a mi habitación con paso seguro. Pero al cerrar la puerta me desplomé y sentí como las manos frías se apoderaban de nuevo de mi pecho, y la sensación extraña destrozaba mi estómago. Entonces, mientras apoyaba mi cabeza en las rodillas, deseé nunca haberte conocido.
Luego de la monotonía y la soledad, me quedaba un recuerdo en la cabeza. No era vano, ni sutil. Era como un taladreo constante, una imagen que se niega a salir, por más que apretara el botón de cambiar de diapositiva.
Entonces vino. Llegó y se fue, sin inmutarse, sin saber lo que pasaba dentro de mi. Al verlo entrar un par de manos heladas oprimieron mi pecho, mientras otra estrujaba mi estómago. Un cosquilleo recorrió cada centímetro de mi piel. Salí de la habitación pensando que si verlo provocaba la reacción, alejarme la pararía.
Al llegar al tocador noté que mi corazón había acelerado su ritmo considerablemente, podía oir su palpitar acompañado de mi ruidosa respiración. Miedo. No, algo más que eso. Algo que no es dulce como el amor, pero que no es odioso como el miedo, una situación intermedia que tuviera que ver con el posible rechazo de una estrella inalcanzable.
Como instinto femenino, me miré al espejo para corroborar que la imagen que ofrecía era decente, si no es que atractiva. Respiré y bajé con cautela, pensando cada uno de mis pasos. Un saludo cordial, un poco de plática y después: silencio. Esa clase de silencio que congela la sangre y detiene el reloj a tu alrededor. Noté como el silencio atrajo de nuevo las manos invisibles que comenzaron a oprimirme, así que me precipité a llenar ese silencio con anécdotas vacías e historias vagas.
Noté su mirada sobre mi como la de un inquisidor. Me ruboricé y cesé mi barullo al instante. HIzo mención sobre el clima, se disculpó por que su estado no era del todo agradable, y sólo deseaba estar solo. Así como vino, se fue.
Vi el ondear de su capa salir por la puerta principal y fingí indiferencia, dándole otro trago a mi copa. Traté de no hacer la más mínima señal de debilidad y subí a mi habitación con paso seguro. Pero al cerrar la puerta me desplomé y sentí como las manos frías se apoderaban de nuevo de mi pecho, y la sensación extraña destrozaba mi estómago. Entonces, mientras apoyaba mi cabeza en las rodillas, deseé nunca haberte conocido.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Unknown 4
Te extraño aunque no seas más que una irrealidad en mi pensamiento. Extraño tu sonrisa que he visto más veces en mi imaginación que en la realidad. Trato de evitar que las imágenes se hilvanen en mi mente para llegar a ti otra vez, sin embargo, me sorprendo buscandote entre la multitud, a pesar de saber que estás ausente.
Extraño hablarte, aunque muchas veces me centre más en lo no dicho que en las largas hileras de palabras. Quisiera decir que siento haber pensado lo que pudo ser antes de que fuese, o antes de tener una oportunidad para aclararlo. Quisiera tener valor para envolverte en un abrazo y no dejarte marchar, decirte lo que espero que me digas, dejar de fingir paciencia con miradas tímidas y largos silencios.
Pero es mucho mayor el miedo de perderte, de perder lo poco que puedo yo tener de ti. Sonríe y yo lo haré contigo, si lo quieres, podemos hablar eternamente y prometo no pensar en lo nunca dicho.
Podré otra vez regresar a la inexistencia de tu voz jamás escuchada, a la imaginación de tu mirada, a aquella mirada que no llega a tus labios porque nunca comenzó a mirar el cielo en una vaga esperanza. Dime, o no me digas nada, simplemente no te vayas.
Extraño hablarte, aunque muchas veces me centre más en lo no dicho que en las largas hileras de palabras. Quisiera decir que siento haber pensado lo que pudo ser antes de que fuese, o antes de tener una oportunidad para aclararlo. Quisiera tener valor para envolverte en un abrazo y no dejarte marchar, decirte lo que espero que me digas, dejar de fingir paciencia con miradas tímidas y largos silencios.
Pero es mucho mayor el miedo de perderte, de perder lo poco que puedo yo tener de ti. Sonríe y yo lo haré contigo, si lo quieres, podemos hablar eternamente y prometo no pensar en lo nunca dicho.
Podré otra vez regresar a la inexistencia de tu voz jamás escuchada, a la imaginación de tu mirada, a aquella mirada que no llega a tus labios porque nunca comenzó a mirar el cielo en una vaga esperanza. Dime, o no me digas nada, simplemente no te vayas.
Sinfonía lunar
Reflejada en el vasto océano
Su inmensidad me inspira soledad
Brilla redonda y amarilla
Trayéndome canciones de cuna
Cantando melodías de luna
La brisa le hace coros
Como ángeles decembrinos
Rompen las olas en tambores
Sinfonía lunar y todos los honores
Miro al cielo y me estremezco
Me hundo en su negro infinito
El olor a agua marina
Me recuerda a la estrella invisible
y al débil susurro de mi alma ensimismada
No sé en que pienso
Si pienso en ti, en mi, en nada
Palabra sobre palabra
Más que tinta, sentimiento
Su inmensidad me inspira soledad
Brilla redonda y amarilla
Trayéndome canciones de cuna
Cantando melodías de luna
La brisa le hace coros
Como ángeles decembrinos
Rompen las olas en tambores
Sinfonía lunar y todos los honores
Miro al cielo y me estremezco
Me hundo en su negro infinito
El olor a agua marina
Me recuerda a la estrella invisible
y al débil susurro de mi alma ensimismada
No sé en que pienso
Si pienso en ti, en mi, en nada
Palabra sobre palabra
Más que tinta, sentimiento
lunes, 14 de diciembre de 2009
Palabras y pensamientos
Tu recuerdo asiduo en mi mente
Atenaza mi ser que deviene en miseria
Así como inicua fue su presencia
Así de tranquilizante es la tuya
Pienso, y sigo in albis
Es mi denuedo por no pensarte
Pero mi mente, ¡Qué necia!
Sigue en tu busca constante
Que tanto he tardado en diquelar
La sensación que hormiguea en mi interior
Que cuando la Bora llega y hiela
En tus brazos encuentro el calor anhelado
Es una luz intensa en tono azur
Oscura por ser ignota
Que cuando revela su esencia
Trae la sonrisa más pura
Mírame y trae tu alma contigo
Para poder entregarte la mía
Que si hubiera una palca en nuestros destinos
Jura que te quedarías conmigo
Atenaza mi ser que deviene en miseria
Así como inicua fue su presencia
Así de tranquilizante es la tuya
Pienso, y sigo in albis
Es mi denuedo por no pensarte
Pero mi mente, ¡Qué necia!
Sigue en tu busca constante
Que tanto he tardado en diquelar
La sensación que hormiguea en mi interior
Que cuando la Bora llega y hiela
En tus brazos encuentro el calor anhelado
Es una luz intensa en tono azur
Oscura por ser ignota
Que cuando revela su esencia
Trae la sonrisa más pura
Mírame y trae tu alma contigo
Para poder entregarte la mía
Que si hubiera una palca en nuestros destinos
Jura que te quedarías conmigo
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